3 formas de rentabilizar un piso desocupado

El 28% de los hogares son propietarios de una segunda vivienda, que no es la vivienda principal, según la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España.

Tras los peores años del sector inmobiliario en España debido a la crisis, el número de transacciones inmobiliarias de viviendas ha ido en aumento. Según datos del Ministerio de Fomento, en el segundo trimestre de 2017 se han alcanzado 141.582 transacciones de viviendas, mientras que en el mismo trimestre de 2016 no se llegó a las 127.000.

De hecho, parece que no solo la compra de una vivienda habitual va cogiendo ritmo. La compra de una segunda vivienda vuelve a tener atractivo, sobre todo en lugares de la costa.

Los datos dan indicios de mejora en el sector inmobiliario. Es por eso que, aquellos que tengan una segunda vivienda en propiedad, a la que no dan una utilidad continuada, pueden plantearse distintas opciones para sacar rentabilidad al inmueble.4 Salón con habitaciones 1

¿Vender? 

Es una opción que “nunca pasa de moda”. Siempre está en la mente como una posibilidad. Y en los peores momentos de la crisis, fue una salida prioritaria, porque había una mayor necesidad de liquidez. La compraventa de vivienda usada se ha reactivado, tanto que en los últimos datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de compraventas de viviendas usadas en agosto representaban el 82,1% de las compraventas (33.886 viviendas), frente al 17,9% de viviendas nuevas (7.396).

Es cierto que los precios de antes no son los de ahora. El cambio es significativo. El precio medio del metro cuadrado de la vivienda en el segundo trimestre de 2017 se situó en 1.530 euros, lo que supone un incremento respecto al 2016 del 1,6%, según datos del Ministerio de Fomento. Este supone el noveno trimestre consecutivo con subida en los precios del metro cuadrado de vivienda libre, tras haber experimentado 26 trimestres con caídas (del 2008 a finales de 2014). Esto hace que sea fácil pensar que los precios seguirán subiendo durante 2018 como prueba de la recuperación del mercado inmobiliario.

Esto implica que quien decida vender y no tenga esa prisa ni necesidad de liquidez pueda conseguir una rentabilidad óptima. Eso sí, siempre teniendo en cuenta las diferencias de precio en función del lugar donde se localice la vivienda. No hay que perder de vista que Madrid y Barcelona son los lugares en los que el precio de compraventa más se ha revalorizado.

Alquiler residencial, “el tradicional” 

En cambio, aquellos que quieran una rentabilidad continua sin perder la propiedad del inmueble, el alquiler siempre es la mejor respuesta. El alquiler “más tradicional” ha ido ganando terreno poco a poco. El régimen de tenencia de vivienda en alquiler en España ha aumentado del 13,6% en 2007, al 16,3% en 2016 según los datos del INE.4 Salón 1

Los precios también han ido evolucionando y creciendo conforme lo hacía la recuperación del mercado inmobiliario. Los datos sobre los precios del alquiler de fotocasa  indican un crecimiento a buen ritmo. Con una variación interanual en el tercer trimestre del año de un 9,7% de crecimiento, situándose en 7,97 euros el metro cuadrado al mes.

En este punto, se puede pensar en la estabilización y normalización del precio del alquiler. O que incluso pueda seguir creciendo, sí también lo hace el mercado inmobiliario.  De hecho según Servihabitat, se espera que el precio del alquiler en 2018 siga teniendo una tendencia positiva.

Con todo y según la provincia en la que se localice la vivienda, es posible obtener rentabilidades más altas que las que están aportando hoy día productos de ahorro clásicos como depósitos, cuentas remuneradas o incluso Letras del Tesoro.

Alquiler vacacional

El alquiler vacacional puede ser otra opción interesante para rentabilizar una vivienda vacía o disponible en fechas determinadas de vacaciones. No cabe duda de que la denominada “economía colaborativa” ha fomentado este tipo de alquileres.

Poner en alquiler los inmuebles en fechas de temporada alta puede reportar una suculenta rentabilidad, por encima de la que se podría obtener con un alquiler residencial tradicional. Sobre todo si se trata de inmuebles localizados en puntos de alto interés turístico y/o en lugares de costa.

Eso sí, para que haya una rentabilidad real, tras tener en cuenta los impuestos y los gastos relacionados con el inmueble, hay que contar con una ocupación mínima. Además, el nivel de demanda hará que el precio, y por lo tanto la rentabilidad, aumente.

Hay que tener claro, eso sí, que este tipo de alquiler requiere de una mayor atención y gestión. No hay qu eperder de vista que las estancias son menores y el número de personas que pasan por los inmuebles es mayor.

 

Fuente: Fotocasa